Es por lejos el defecto más común y el que más daño causa: el juego suelto en exceso. Es tan simple que parece increíble que los demás no lo adviertan Corrijan este único estigma y habrán pasado a una nueva categoría los convertirá automáticamente en ganadores, pero vaya si les allanará el camino.
Nueva perspectiva. Más allá de los blufs los movimientos complejos, las estrategias y argucias para maniobrar a los demás están las barajas. Podrán ser muy buenos en interpretar gestos o hasta en la LDM pero una vez que las cinco comunitarias hayan volado, el crupier les exigirá que volteen sus barajas. Son las credenciales del jugador de poker. Que van a mostrar ustedes que insisten en entrar con porquerías
Ver en exceso
Pisándole los talones al anterior, se encuentra este: ver apuestas rivales.
Ser un caller, el Vedoya de la mesa.
No vean.
“A bettor be, a caller never”. Sean los agresores, jamás los defensores. Si no pueden apostarle a un flop, tampoco se justifica que lo defiendan Desacrediten a los juegos marginales y proyectos utópicos que tanto les rondan la cabeza Como terapia anti caller si es preciso pásense del otro lado: dejen que los demás players aumenten la tasa de ganancia con sus blufs cuando se los hagan a ustedes.
Nueva perspectiva. Cuando un buen jugador se sienta en una mesa busca identificar la fuente de sus futuros ingresos Las dos características más fáciles de identificar y más seguras son: los sueltos y los callers.
¿Cuál de los dos players que acabamos de describir serán ustedes: el que busca o el buscado?
Defender los ciegos
Un buen jugador no tiene la costumbre de proteger sus ciegos. Uno malo lo hace constantemente. En realidad, la postura de los ciegos, una vez depositada, deja de pertenecerle. Si hay alguna justificación para ver una apuesta desde el ciego es porque al haber aportado al pozo mejoran las chances, nada más.




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